En medio del debate para defender el trabajo de todo un año con el precio de la uva, los productores volvieron a verse profundamente golpeados el viernes a la madrugada por un evento de granizo que, aunque no duró más de 15 minutos, arrasó con gran parte de la cosecha.
En San Juan, los departamentos que se vieron más afectados fueron Angaco, San Martín, y la zona de Médano de Oro, en Rawson. Allí, los daños significaron entre un 30% a un 100% en algunos casos.
Por su parte, el este mendocino, comprendiendo los departamentos de San Martín y zonas rurales de Rivadavia, Junín y parte de Maipú.
Esto provoca que, ante la ya significativa merma que implicaba esta vendimia 2023 respecto al año pasado, se agrava la disponibilidad de uva para la industria vitivinícola. “Incluso si se destinara toda la uva a la producción de vino, incluida la que se destinaría para mosto y pasa, seguirían necesitando usar parte del stock vínico”, afirmó Pablo Martín, presidente de la Mesa Vitícola.
La decisión de los productores en la defensa férrea del precio de la uva viene desde el 2020. Aunque si bien en los últimos años también había un mal pronóstico para la cosecha, los viñateros se unieron para mantener el valor base establecido y no ceder ante la presión de los bodegueros. Esta decisión marcó el fin de una década anterior, en la que hubo años en los que el gobierno sanjuanino tuvo que intervenir el precio de la uva, mediante la compra de parte de la cosecha, para incrementar su valor. En cada vendimia, hubo arduas negociaciones y cruces, ya que las bodegas proponían precios menores a las necesidades de lo viñateros. Finalmente queda demostrado que la incipiente unión de los productores va logrando resultados positivos.