Pablo Martín, productor y presidente de la Mesa Vitícola de San Juan, brindó una nutrida entrevista para el programa Redacción San Juan del Canal 34 TDA. Compartimos gran parte de la entrevista. Para verla en video, puedes acceder al link al final de la nota.
¿Cómo fue el año pasado con el precio de la uva?
Hacer un balance cuesta, por la situación que estamos viviendo hoy. Cuando inicia la cosecha, hicimos un acuerdo de precios con los productores de Mendoza que, si bien ese precio que nosotros pedíamos por el kg de uva y las distintas variedades no se logró, sí hubo financiamiento por parte de la industria para levantar la cosecha. El problema suscitó después de finalizada la misma, dado que la inflación de principio de año rondaba un 6%, hoy estamos hablando de un 12 o 13%. Ese porcentaje es el que vamos perdiendo mes a mes y si tenemos en cuenta el acumulado, mucho más.
Y eso no es nada. Para llegar a la próxima cosecha tenemos que seguir asumiendo costos con una inflación de mencionadas características. Con esto, empezamos la temporada con una expectativa, pero la estamos terminando con temor por el ritmo inflacionario que no hay posibilidades de que frene, con los precios que acordamos o vendimos en febrero/marzo. Con lo cual, hacer un balance es difícil. Pensábamos en aquel entonces tener un año de tránsito tranquilo y hoy estamos expectantes.
Todo lo que hace a la exportación de uva se debe estar exportando en un 30 a 40%, en vino, mosto y pasa de uva. Respecto a la uva en fresco es prácticamente cero lo que se exporta. San Juan era líder en venta de uva en fresco al extranjero, con un tope de exportación de 70 a 80 millones de kilos. Son mercados que se pierden y cuestan muchísimo recuperarlos, con lo cual estamos expectantes al nuevo gobierno que asuma y su política respecto al tipo de cambio. Es una problemática muy grande tener este tipo de cambio atrasado. Las exportaciones de mosto y vino han caído de manera estrepitosa y no se puede seguir de esta forma.
Pese a que el actual Gobierno hizo algunos anuncios respecto al dólar diferencial para las economías regionales y la reducción de las retenciones, está muy lejos de la realidad. La verdad es que esto no le sirve al empresario de la industria ni al productor porque no tiene un panorama claro y no pueden generar sus previsiones como corresponde. Entonces, necesitamos una macroeconomía ordenada, con un tipo de cambio real.
¿Qué sucede con los impuestos?
Respecto a las cargas impositivas nos caen de toda la Argentina, con una batería de impuestos infernales. En el agro se agravan más, en el sentido de que tenemos un condimento climático que este año se sintió mucho, dada la helada tardía de noviembre y los eventos de granizo. Esto nos hizo perder mucha producción, sumado a la crisis hídrica que atravesamos.
En la provincia de San Juan hubo tradicionalmente dos entidades que agrupan a los productores, la Federación de Viñateros y la Asociación de Viñateros Independientes. Desde 2019, irrumpió la Mesa Vitícola para romper el status quo. ¿Cuál es el objetivo de la organización?
Básicamente, surge en aquel entonces a consecuencia de un muy mal año para el productor, en el que se vendió el kg. de uva a un precio mucho más bajo que el anterior, teniendo en cuenta que la inflación en aquel momento llegaba entre el 30 al 40%. En cierto modo, los productores que no estábamos agrupados en estas dos instituciones sentíamos una falta de representación. Hablando con distintos productores de uva de otras cámaras que no son estrictamente de la vitivinicultura planteamos la necesidad de involucrarnos. Hoy tratamos de imponer de una manera fuerte la situación que vive hoy un productor de uva, incluyendo tanto al chico, como mediano y grande.
Creo que la vitivinicultura es una sola a nivel nacional y con los mismos problemas, independientemente del tamaño de la provincia en la que se encuentre. De ahí es que empezamos a trabajar con un grupo; armamos la asociación civil y tenemos personería jurídica. Comenzamos a relacionarnos con los productores de Mendoza, que son los mayoritarios a nivel nacional. Estamos convencidos de que el trabajo debe ser de manera conjunta para afrontar las dificultades, tanto el sector de producción como el industrial, al igual que una provincia u otra.
Estamos seguros de que la industria de la vitivinicultura tiene que estar más integrada, realmente tomada como una economía regional. En base a esto, el Gobierno nacional debe formular políticas adecuadas a esta en particular, con sus características y no basadas en una ley general.
¿Se acuerdan políticas o estrategias con Mendoza?
En principio, a nivel gubernamental no se acuerda. Considero que el color político de una y otra ha sido una dificultad a la hora de sentarse a encontrar soluciones. Pero nosotros los productores hablamos el mismo idioma, no tenemos diferencias ni problemas. La decisión de empezar a reunirnos más con los mendocinos puede marcar una línea, un camino en la forma de trabajar y plantear temas que nos beneficien a todos, ya que difícilmente una sola provincia puede tomar medidas aisladas.
Con la industria creemos en los mismos términos. Uno como productor a veces desconoce la realidad y dificultades de ese sector y tiene exigencias en cuanto a precios, por ejemplo, sin considerar su situación. La manera de salir adelante es afrontar los obstáculos de manera integrada y que podamos mantenernos en pie todos los eslabones de la cadena productiva.
¿Qué sucede con el mercado de la uva?
El mercado de la uva es una actividad que va a priorizar siempre el productor. Está mentalizado en llegar a la fecha de cosecha, vender la uva a un establecimiento y cobrarlo. También hay otros productores, quizás la parte minoritaria, que hace maquila y va vendiendo en la medida que lo crea conveniente. Pero dada la situación y viendo cómo se trabaja en otros países del mundo, esto va más allá. Tiene que haber una integración, como dije anteriormente.
Hemos visto que ha habido un faltante de uva y que las bodegas han salido a pelear el precio. Pero si lo vemos del otro lado de la industria, si no tienen la materia prima, independientemente del precio, es un problema porque tampoco puede programar su año de comercialización. Esto afecta al sector de los trabajadores que también sienten esta problemática porque es una cadena.
Creo que la solución es integrarnos para que cada uno pueda obtener su justa rentabilidad, trabajar más tranquilos y enfocados en el sector que le corresponde. En esta actividad tenemos que ganar todos.
Se ha conocido el pronóstico del Departamento de Hidráulica. Este año se está hablando de 700 hm3 que traerá el río San Juan, cuando normalmente hacen falta 1200 o 1300 hm3.
En 2022 regamos con 850 hm3 distribuidos, de los 1200 hm3 que llegaron de los diques; estimamos que se guardaron 150 a 160 hm3. Hubo 140 días de corta y se añadió una semana más en octubre.
Estamos viviendo esta crisis hídrica, sumado a la peor cosecha de la historia de la temporada anterior, alrededor de 380 millones de kilos de uva sanjuanina para la industria. Este valor sumamente bajo se dio por la incidencia climática, además de la sequía provocada por la crisis hídrica, que en la vitivinicultura pega muy fuerte porque se hace bastante riego superficial.
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