La maniobra perniciosa del grupo Peñaflor deja en vilo al sector vitivinícola argentino

En un movimiento que ha generado preocupación en la comunidad vitivinícola de San Juan, el grupo Peñaflor anunció la importación de 4 millones de litros de vino proveniente de Chile, desatando un debate sobre las prácticas comerciales éticas y su impacto en el sector local.

Desde la Mesa Vitícola de San Juan, se ha expresado una profunda inquietud ante esta decisión, argumentando que empresas con una posición dominante en el mercado, como Peñaflor, suelen recurrir a tácticas que perjudican a los productores locales y al tejido vitivinícola en su conjunto. Esta maniobra de importación, justificada bajo el pretexto de la competitividad en los precios y la inexistencia de varietales nacionales, ha sido denunciada como una estrategia para desestabilizar el mercado interno y presionar a los productores a bajar la expectativa y a vender a precios más bajos.

Esta no es una práctica nueva. Es un patrón recurrente donde, bajo el argumento de ofrecer precios más accesibles, se importa vino extranjero para influir en las expectativas de precios locales. La situación conlleva a que los productores se vean obligados a reducir el valor de la uva y los bodegueros a vender el vino a precios menos rentables, afectando negativamente a toda la cadena productiva.

Es fundamental destacar que la región cuenta con una producción de vino más que suficiente para satisfacer la demanda local. Con más de 400.000.000 de litros de vino tinto en San Juan y más de 500.000.000 de litros en Mendoza, no hay justificación para importar vino, más aún considerando los costos adicionales asociados al transporte y los gravámenes como el impuesto país.

Además, se cuestiona la ética empresarial detrás de esta medida. Se ha señalado que el grupo Peñaflor estaría incumpliendo con prácticas de responsabilidad social empresarial al llevar a cabo esta importación, ignorando el impacto negativo que tendría en los productores y en la economía local.

En reiteradas ocasiones, se ha planteado este tema en reuniones con representantes de Peñaflor, quienes han manifestado su prioridad por el negocio de la bebida sobre la venta de vino en sí. Sin embargo, esta postura no justifica acciones que perjudican a los productores y a la comunidad vitivinícola en su conjunto.

En resumen, la importación de vinos por parte de Peñaflor representa una amenaza para la estabilidad del sector vitivinícola local. Más allá de los argumentos expuestos por el grupo empresario, esta práctica pone en riesgo la sustentabilidad económica y social de los productores locales, exponiendo la falta de responsabilidad social empresarial por parte de la empresa de manera desdeñosa. En este sentido, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) tiene el deber de poner bajo la lupa esta medida del grupo Peñaflor y expedirse oficialmente sobre el tema.

La Mesa Vitícola de San Juan continuará defendiendo los intereses de los productores y velando por un comercio justo y ético en la industria vitivinícola.

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