
Las heladas registradas durante las madrugadas del 7, 8, 13 y 14 de septiembre ocasionaron importantes daños en los viñedos de San Juan y podrían generar pérdidas de gran magnitud durante la próxima campaña. Las variedades destinadas a uva de mesa y pasa se encuentran entre las más afectadas, aunque también se registraron daños en uvas para vinificar.
Las primeras estimaciones indican que, en el caso de las uvas de mesa y destinadas a pasas, las pérdidas podrían superar el 60% de la producción provincial. La magnitud definitiva del daño podrá determinarse con mayor precisión durante los próximos días, una vez que sea posible evaluar la evolución de los brotes y comprobar su capacidad productiva.
En las variedades destinadas a vinificación también se observan daños, principalmente en uvas blancas, mientras que las tintas presentan una afectación menor. Aun así, las primeras evaluaciones permiten advertir que se trata de un evento de considerable gravedad para la vitivinicultura sanjuanina.
La superficie afectada podría ser mayor a la registrada oficialmente
Desde la Mesa Vitícola de San Juan consideramos que la cantidad real de hectáreas afectadas podría ser considerablemente superior a la reflejada por las denuncias oficiales.
Una parte de los productores no realiza la correspondiente denuncia de daños. Entre los motivos se encuentran las dificultades burocráticas del procedimiento, el escaso reconocimiento económico que históricamente reciben frente a las pérdidas sufridas y las limitaciones que encuentran productores medianos y grandes para acceder a determinados mecanismos de asistencia debido a su escala productiva.
Esta situación hace necesario contemplar que los registros oficiales pueden no representar la totalidad del impacto que las heladas tuvieron sobre la superficie cultivada de la provincia.
Un escenario complejo para los productores
Las consecuencias económicas de estos eventos climáticos no finalizarán con la pérdida de la actual producción. Para numerosos productores, afrontar el próximo ciclo productivo será extremadamente difícil y, en algunos casos, podría poner en riesgo la continuidad de su actividad.
Ante este escenario, desde la Mesa Vitícola consideramos fundamental disponer de herramientas de financiamiento adecuadas, con períodos de gracia y condiciones accesibles, que permitan atravesar la próxima campaña.
Estas herramientas deben instrumentarse de manera equitativa y justa para todos los productores afectados, sin exclusiones determinadas únicamente por su escala productiva.
Las heladas afectaron a distintas provincias vitivinícolas
El fenómeno no se limitó a San Juan. También se registraron daños importantes en otras provincias productoras como Salta, Catamarca, La Rioja y Mendoza, situación que podría reducir significativamente la disponibilidad de uva a nivel nacional durante la próxima campaña.
Una menor producción implicará, consecuentemente, una menor oferta de uvas, pasas, vinos y mostos. De hecho, durante los últimos días ya se observó un cambio en el comportamiento comercial: distintas bodegas comenzaron a manifestar interés por la compra de vinos y mostos, algo que prácticamente no ocurría antes de conocerse la magnitud de los daños ocasionados por las heladas.
Desde la Mesa Vitícola de San Juan entendemos que, ante este nuevo escenario, no es momento de malvender la producción que aún se encuentra disponible. Resulta fundamental que los productores puedan defender el valor de sus productos y aspirar a precios dignos y justos, especialmente frente a una campaña que se anticipa difícil para buena parte del sector vitícola.
Reclamo por los cargos incluidos en la factura eléctrica
En este contexto, desde la Mesa Vitícola de San Juan reiteramos un reclamo sostenido desde hace años: la eliminación del Cargo Único Municipal (CUM) de las facturas eléctricas que afrontan los productores que utilizan riego tecnificado o realizan extracción de agua subterránea. Frente a la gravedad de la situación productiva, consideramos necesario que los municipios atiendan este pedido y se revise definitivamente la aplicación de estos conceptos en las facturas de energía. Asimismo, reclamamos la eliminación del cargo fijo eléctrico que los productores deben afrontar durante seis meses del año, aun cuando las necesidades propias del ciclo productivo reducen o interrumpen el uso de los equipos. La situación actual requiere que autoridades y funcionarios adopten medidas concretas para disminuir los costos que recaen sobre la producción y contribuir a la continuidad de una actividad que atraviesa un escenario particularmente complejo. Por este motivo, es clave contar con herramientas financieras accesibles y con garantía de producto para lograr la mejora de los precios, irrisorios, actuales.


